viernes, 30 de diciembre de 2016

Efecto Pigmalión

EFECTO PIGMALIÓN

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El origen del Efecto Pigmalión, está en la mitología griega, Pigmalión era un escultor que acabó enamorándose locamente de una de sus obras llamada Galatea. Tal fue el amor que le procesaba a su escultura que la diosa Afrodita la convirtió en una mujer de carne y hueso.

Este mismo argumento, es el que siglos más tarde fue utilizado en el cuento infantil, llamado Pinocho, en el cual el muñeco de madera cobra vida gracias al amor de Gepeto. 

Este mito fue el origen del nombre del "Efecto Pigmalión" y representa muy bien la idea de las profecías autocumplidas.

El Efecto Pigmalión, por tanto, puede describirse de forma rápida de esta manera: "Lo que pensemos que va a pasarnos, inconscientemente haremos lo posible para amoldar la realidad a nuestra idea".

Por lo que en 1964, Robert Roshental y Lenore Jacobson, realizaron un experimento en una escuela de una pequeña ciudad de California que produjo lo que ellos denominaron “Efecto Pigmalión” en referencia a lo anteriormente citado.

A continuación, presentamos algunos casos donde el Efecto Pigmalión está presente:

Experimento de psicología social de la siguiente manera: En una clase completamente normal y con una capacidad similar sin grandes diferencias entre sí y con el mismo objetivo de aprobar el curso, se le dijo al profesor que ciertos alumnos escogidos de manera aleatoria tenían una gran capacidad y un gran potencial para aprobar con éxito y buenas notas y cuales iban a ser malos estudiantes y tener malos resultados.

Como os imaginareis, a medida que el tiempo fue pasando las estimaciones que se le dieron al profesor de forma aleatoria fueron cumpliéndose. Aquellos alumnos que él creía que iban a ir bien, consiguieron buenos resultados mientras que los que iban a ir mal tuvieron peores resultados. 

A aquellos alumnos de los que creía que tenían un mayor potencial les puso mayores desafíos intelectuales que a aquellos con menor potencial cognitivo. El preguntarles en clase y obligarlos a una mayor participación en la misma, hizo que sus resultados fueran mejores sin haber de base una diferencia real entre un grupo de alumnos/as y otro.

En otro experimento: se le dijo al profesor/a que les dijera al alumnado que la gente con el pelo moreno era más inteligente que los de pelo rubio según un estudio científico. Los resultados posteriores en dicha investigación dieron como resultado esa hipótesis, El alumnado de pelo moreno mejoraró sus calificaciones mientras que el alumnado con el pelo rubio las bajaron.

Más adelante el mismo profesor les dijo que lo que les dijo había sido erróneo y que en realidad era al contrario, el alumnado de pelo rubio tenían mayor capacidad que los morenos. De nuevo, se dio una profecía autocumplida, los alumnos rubios mejoraron mientras que los morenos bajaron en sus calificaciones. 

Llevando este fenómeno al ámbito educativo, concretamente a las aulas, lo conocemos como cuanto mayor sea la expectativa depositada en un estudiante, mejor rendimiento obtendrá.

Desde 1964 se han realizado numerosas investigaciones sobre las influencia de las expectativas de los docentes tanto en el rendimiento como en la conductas del alumnado. Todo apunta a la conclusión de que las expectativas del profesor suponen uno de los datos más ponderosos en el rendimiento escolar del alumnado. 

El Efecto Pigmalión en el aula, es una de las investigaciones a la orden del día en la psicología actual, por lo que, una relación cordial entre profesora y alumnado, así como, tener confianza por nuestra parte hacia la posibilidad de superación del alumnado, es difícil que, a menos a largo plazo, no se produzcan resultados óptimos. 

Para nosotras, apoyándonos en todo lo anteriormente citado y todo lo que se habló en clase y los ejemplos que se pusieron, creemos en el Efecto Pigmalión y todo lo positivo que el conlleva. Entendemos que el Efecto Pigmalión no hace más que potenciar lo que ya está de modo latente en el alumnado, por ello, por parte del profesorado debemos crear en el aula un ambiente más proclive al crecimiento y aprovechamiento de éste, proporcionando más información, respondiendo con más frecuencia e interés a sus esfuerzos, dándoles más oportunidades, etc. Somos nosotros, el profesorado el que con su forma de tratar al alumnado, les comunicamos el concepto positivo que ellos se merecen, despertándoles así una mayor autoconfianza y autoestima, que les motiva a rendir más y mejor.

Para nuestras futuras aulas, nos llevamos esta forma de trabajar orientada a la superación de retos, a la creación de un ambiente abierto y liberal, basada en el respeto y en la cordialidad y, sobre todo, fomentando el éxito, ya que, un elogio es más beneficioso al rendimiento escolar que una crítica; y, así, contribuimos satisfactoriamente a desarrollar la autoestima de nuestro alumnado y a propiciar un correcto desarrollo de su rendimiento escolar.


“La vida de un niño es como un trozo de papel en el que todos los que pasan dejan una señal"

Bibliografía/Webgrafía: 
  • Apuntes de la asignatura de de la mención de Pedagogía Terapéutica de Apoyo, asesoramiento y trabajo colaborativo para la inclusión educativa 4º del Grado de Magisterio de Educación Primaria.
  • http://redmusicamaestro.com/2015/12/09/video-la-historia-de-chris-ulmer-el-maestro-que-inicia-sus-clases-elogiando-a-sus-alumnos/
  • https://psicologiamotivacional.com/efecto-pigmalion-como-lo-que-pensamos-nos-afecta/
  • http://www.csi-csif.es/andalucia/modules/mod_ense/revista/pdf/Numero_28/INMACULADA_BANOS_GIL_01.pdf
  • http://www.educacionrespetuosa.com/podcasts/01-efecto-pigmalion-educacion

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