domingo, 16 de octubre de 2016

La educación Prohibida

LA EDUCACIÓN PROHIBIDA 



¿Qué es?

La Educación Prohibida es una película documental que se cuestiona las bases de la escolarización moderna y la forma de entender la educación, visualizando experiencias educativas diferentes, no convencionales que plantean la necesidad de un nuevo paradigma educativo.

La Educación Prohibida es un proyecto realizado por jóvenes que partieron desde la visión del quienes aprenden y se embarcaron en una investigación que cubre 8 países realizando entrevistas a más de 90 educadores de propuestas educativas alternativas.

La Educación Prohibida se propone llevar a cabo un debate reflexión social acerca de las bases que sostienen la escuela, promoviendo el desarrollo de una educación integral centrada en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje.

Reflexión sobre la película documental "La Educación Prohibida"



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La película documental "La Educación Prohibida" realiza una crítica al sistema educativo actual y se replantea desde diferentes puntos de vista de diversos expertos que es lo que realmente falla para que el sistema educativo no funcione.

Efectivamente vemos cómo la tecnología nos ha hecho cambiar rápidamente y sin embargo, las aulas no evolucionan al mismo ritmo que evoluciona la sociedad. Mantenemos una estructura educativa que se creó en el Siglo XIX, sin apenas cambios.

Nos parece necesario un sistema donde primen las emociones, sentimientos, valores y nos dejemos sorprender por estos niños y niñas con ganas de aprender. La naturaleza humana lleva intrínseca la necesidad de descubrir, de saber y de crecer. El alumnado, por el simple hecho de ser niños/as, quieren conocer, se cuestionan todo, buscan definir el mundo a su manera. Si limitamos, su movimiento, su ritmo de aprendizaje y su capacidad creativa, lo que estamos promoviendo es que vayan directamente hacia el fracaso personal, porque realmente les estamos preparando para lo que los demás esperan de ellos/as y no estamos realmente potenciando sus capacidades y valores personales.

El profesorado, alumnado y familiares, tienen que ir poco a poco buscando un cambio, que como vemos cada vez es más necesario y es más que evidente. Sin embargo, el cambio más importante se tiene que dar en las instituciones, ya que muchas veces estamos atados de pies y manos por las decisiones políticas, que no son más que cambios legislativos que en muchas ocasiones no tienen ni pies ni cabeza y limitan a que la inclusión sea una realidad en las aulas.

Actualmente el sistema educativo está definido por administrativos, no por maestros. ¿Qué pasaría si la educación en España diera un giro radical como hizo Finlandia hace ya 30 años? Seguro que mejoraría tanto la sociedad como las posibilidades sociales. Si no limitamos a los niños, sus potencialidades como adultos son infinitas. Sin embargo, si poco a poco vamos limitándoles e imponiéndoles una manera definida de hacer las cosas, van perdiendo la ilusión por aprender y en definitiva, por vivir. La infancia es el reflejo de la sociedad en la que vivimos y, viendo a los niños y las niñas y viendo la sociedad, claramente, algo tiene que cambiar.

Evidentemente sabemos que el cambio es difícil. Los cambios suponen mucha responsabilidad, conciencia colectiva y, sobre todo, ilusión y ganas de que la situación evolucione favorablemente.

El profesorado en España está infravalorado: es una de las carreras que menos nota requieren a la hora de estudiarla, cobran habitualmente muy poco, la ratio por aula va en aumento, el contacto con las familias es cada vez menor y el amor que tenían (si lo tuvieron) por su profesión, va desapareciendo por el hastío, agotamiento y exigencias desde las propias instituciones. Una persona que no está feliz, que trabaja con niños y niñas y que no se deja impregnar de la felicidad y pureza de la infancia, en vez de aportar beneficios y potenciar ese deseo de aprender del alumnado, no hace otra cosa que no sea "cortarles las alas".

Cada vez hay más iniciativas educativas donde se prima el trabajo con las emociones y los valores, que les ofrecerán herramientas que permitirán resolver cualquier tipo de conflicto a lo largo de la vida. Tanto escuelas públicas, privadas, como concertadas van poco a poco adaptándose a las necesidades de la sociedad, pero, con eso no es suficiente, ya que, actualmente existe mucha competitividad, sólo hay que verlo en las pruebas PISA, que no son otra cosa, que resultados para ver qué país es el mejor en educación, por eso, cada vez surgen colegios que buscan crear niños súper inteligentes, que sepan de todo un poco y tengan la agenda más apretada que cualquiera de nosotros como adultos.

Nos olvidamos del juego libre porque parece que hay que organizar bien la agenda de los niños y niñas y que no tengan un minuto para aburrirse. El juego libre y el aburrimiento son necesarios para el desarrollo de la persona. En ambas propuestas desarrollan la creatividad: uno para imaginar y crear y la otra para buscar herramientas nuevas con las que autoestimularse. Creemos que tenemos que plantearnos con nuestro ejemplo qué podemos hacer para que los discentes sigan siendo niños y niñas. Así, cuando los veamos de mayores, mantendrán, por lo menos, las ganas de seguir aprendiendo, creciendo y cambiando. Porque el cambio y la evolución personal es algo que debería seguir vivo durante toda nuestra vida.

Bibliografía/Webgrafía: 
  • La Educación Prohibida: http://educacionprohibida.com/

viernes, 14 de octubre de 2016

Leyes Educativas

LEYES EDUCATIVAS

El estudio de las diferentes Leyes Educativas que componen legislación vigente en España nos ha permitido conocer en profundidad los derechos de las personas con diversidad funcional y su inclusión social. 

Las Leyes Educativas que hemos analizado y estudiado, han sido las siguientes:
  • LOMCE, Ley Orgánica 8/2013, de 9 de Diciembre. 
  • Estrategia Europea sobre Discapacidad 2010 - 2020. 
  • Real Decreto 1/2013, de 29 de Noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con Discapacidad y de su inclusión social. 
  • Convención de los derechos de las personas con Discapacidad (2006). 
  • Informe anual del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos e informes de la Oficina del Alto Comisionado y del Secretario General (18 Diciembre 2013). 
Como ya sabemos, todas las personas tenemos el derecho a una educación digna y de calidad, y también a desarrollar nuestras habilidades y destrezas con la finalidad de poder desenvolvernos con éxito en nuestra sociedad. Sin embargo, cuando nos referimos a "todas las personas" incluimos razas, religiones, personas de diferentes procedencias, personas con diversidad funcional o necesidades educativas específicas, etc., porque todos somos merecedores de una educación inclusiva donde nadie se quede atrás, y que además sea gratuita e igualitaria. Para ello, los centros ordinarios cuentan con el apoyo de la orientación educativa, que son los que guían a dichos centros hacia la inclusión.

En este sentido, encontramos que las administraciones son las encargadas de asegurar un sistema de educación inclusivo en todos los niveles , para que las personas con diversidad funcional tengan una plaza en los centros ordinarios y puedan adquirir una educación básica e incluso, una enseñanza a lo largo de la vida. Para que esto sea posible, es imprescindible que se tenga en cuenta constantemente las necesidades educativas del alumnado empleando apoyos y ajustes en la atención de aquellos que lo necesiten. 

Además, las personas con diversidad funcional serán únicamente escolarizadas en centros de educación especial cuando sea necesario y no se pueda dar respuesta en los centros ordinarios. Sin embargo, este hecho no se vincula o no está relacionada con la exclusión de la persona, sino, con la oportunidad de la persona con diversidad funcional para desarrollar las habilidades y destrezas que le permitan vivir de forma autónoma, automatizando tareas de la vida cotidiana. Estos centros suelen estar dotados de un mayor número de especialistas que pueden apoyar al alumnado.

Además, para que estos centros trabajen de forma exitosa la inclusión social de sus estudiantes, deben facilitar la conexión con los centros ordinarios y así, tanto el alumnado de los centros ordinarios como los de educación especial, aprendan a relacionarse entre ellos y descubran en ellos la posibilidad de una relación de amistad, disminuyendo así, estereotipos, prejuicios, etc.

No obstante, tanto la enseñanza en los centros ordinarios como en los centros de educación especial, debe ser totalmente gratuita, pues como ya hemos mencionado, la educación es un derecho y por tanto, debe facilitarse su acceso eliminando o disminuyendo las barreras que lo impidan.

Por otro lado, los hospitales infantiles deben contar con una sección pedagógica para prevenir y evitar la marginación del proceso educativo.

Respecto al derecho del aprendizaje durante toda la vida de las personas con diversidad funcional, también se encuentra el derecho al acceso a estudios universitarios, en los que se deben realizar pruebas adaptadas que permitan su comprensión o ejecución.

Finalmente, para lograr una educación inclusiva e integradora, es imprescindible que se lleven a cabo programas de sensibilización, en los que se informe y prepare a los equipos directivos, profesorado y profesionales de la educación en necesidades educativas específicas, a través de una formación continua y permanente, ya que sin conocimiento no se puede mejorar o modificar la educación.


Bibliografía/webgrafía: 
  • Apuntes de la asignatura de de la mención de Pedagogía Terapéutica de Apoyo, asesoramiento y trabajo colaborativo para la inclusión educativa 4º del Grado de Magisterio de Educación Primaria.

lunes, 10 de octubre de 2016

Trabajo Colaborativo (Apoyos, Caso real: Lucía y Debate)


LOS APOYOS EDUCATIVOS EN LA EDUCACIÓN INCLUSIVA

El derecho a la educación está mundialmente reconocido desde que en 1948 se proclamara la Declaración Universal de Derechos Humanos. Además, la Convención sobre derechos del niño, reconoce este derecho a todos los niños y niñas. En el año 2000, un informe de la UNESCO establece que la inclusión deberá ser parte integrante de las estrategias para lograr la educación para todos. Por consecuente, para conseguir esa inclusión es necesario una serie de apoyos, recursos y ayudas. El objetivo es conseguir un modelo educativo en el que todos los niños y niñas aprendan juntos, independientemente de sus condiciones personales, sociales o culturales; pudiendo optar a las mismas oportunidades de aprendizaje y desarrollo. Como hemos mencionado anteriormente, para lograrlo, debemos identificar las barreras existentes e implementar las medidas necesarias para superarlas.

Una de estas medidas son los apoyos educativos, pero ¿qué entendemos nosotras por apoyo educativo? Desgraciadamente, por nuestras experiencias, relacionamos el apoyo educativo con el sacar al alumnado de clase. Utilizamos la palabra “desgraciadamente”, ya que, implica que ese alumno/a no pueda enriquecerse del aprendizaje con sus iguales y con las experiencias educativas que realizan todos juntos dentro del aula. 

En la LOE se utiliza el concepto de Necesidades Educativas Específicas de Apoyo Educativo, recogiendo una gran variedad de alumnado con necesidades educativas. Señala que este alumnado requiere, por un periodo de su escolarización o a lo largo de toda ésta, determinados apoyos y atenciones, que como bien indica el nombre, son atenciones específicas derivadas bien por una diversidad funcional o por trastornos graves de conducta. Dentro de esta definición, subraya tres grupos diferentes de alumnos y alumnas:

  • Alumnado de incorporación tardía al Sistema Educativo Español, correspondería con los inmigrantes.
  • Alumnado con altas capacidades intelectuales, que serían los niños y niñas superdotados.
  • Alumnos con Necesidades Educativas Especiales, serían aquellos alumnos y alumnos que poseen algún tipo de diversidad funcional.
Nosotras queremos recalcar nuestra disconformidad con esta definición, ya que, existen unos factores de diversidad, que son aquellos que nos diferencian unos de otros. Si nos fijamos en nuestro alrededor nunca encontraremos a dos personas iguales, y ahí está la diversidad. Según Díez y Huete, existen tres factores de diversidad:

  • Factores físicos: como la diversidad de sexos o la edad cronológica (en una clase nos podemos encontrar con un niño o una niña que tenga diez años porque los cumplió en enero y a otro de nueve porque los cumple en diciembre).
  • Factores socio-culturales: hacen referencia a las diferencias según la procedencia social, cultural o geográfica. Lo que implica costumbres, rasgos e incluso lenguajes diferentes. 
  • Factores académicos: como pueden ser los conocimientos previos de cada persona, la motivación o la capacidad de aprender.
Con todo esto, queremos transmitir, que no son únicamente un alumnado específico los que necesitan apoyo educativo, sino que todos nos podemos beneficiar de ello, porque como hemos dicho, todos somos diferentes y todos tenemos capacidades diferentes. 

Nos surge una gran pregunta: ¿cómo deben ser los apoyos educativos en la Educación Inclusiva?

Cuando hablamos de apoyo al alumnado con N.E.E. estamos hablando de la acogida y el compromiso de toda la Comunidad Educativa. Debe quedar explícito en el Proyecto Educativo de Centro, en el trabajo del tutor, de los Equipos psicopedagógicos y de todas las medidas que se plantean a nivel de Centro hasta llegar a la intervención del profesorado de Pedagogía Terapéutica en el aula. 

En concreto, el profesorado de apoyo asignado en un centro puede llevar a cabo su tarea de distintas maneras: apoyo dentro del aula ordinaria al alumnado de forma indistinta, apoyo dentro del aula con atención específica al alumando con N.E.E. o apoyo fuera del aula para realizar trabajos específicos.

Nosotras creemos que estos apoyos deben ser para todo el alumnado, ya que, de no ser así no podríamos hablar de inclusión. Al referirnos a todo el alumnado, el aula debe ser un apoyo fundamental, es decir, el instrumento básico de atención. Las aulas inclusivas parten de la filosofía de que todos los niños pertenecen a un mismo grupo y que pueden aprender dentro de la vida normal de la escuela y de la comunidad. En ellas se valora la diversidad como fuente de riqueza y de aprendizaje. Robert Barth (1990) describe el valor de la diversidad como: “Las diferencias encierran grandes oportunidades de aprendizaje. Las diferencias constituyen un recurso gratuito, abundante y renovable. Me gustaría que nuestra necesidad compulsiva de eliminar las diferencias se sustituyese por un interés igualmente obsesivo por hacer uso de ellas para mejorar la enseñanza”.

El aula inclusiva debe prestar apoyo y asistencia al alumnado para ayudarles a conseguir los objetivos curriculares adecuados. Si un alumno necesita un cierto tipo de adaptación o de ayuda se le debe proporcionar en el aula ordinaria y no es un medio diferente. Esto supone que, en vez de llevar al alumnado al servicio de apoyo, sea éste el que se acerque a él. El apoyo en el aula ordinaria se sustenta en que las necesidades que presentan algunos alumnos se satisfagan en el ambiente natural de la clase.

Para poder lograr todo esto, la figura del profesor de apoyo es fundamental. Actualmente el rol del profesor de apoyo es de refuerzo en la mayoría de los centros ordinarios, a tiempo parcial y sin grupo propio. Se trata de una modalidad de apoyo, donde el alumnado se separa un tiempo de su clase ordinaria, para recibir, individualmente o en grupos reducidos, atención en aquellas áreas donde lo necesite, bajo la responsabilidad del profesorado de apoyo. El problema surge por la falta de claridad sobre la naturaleza y propósitos de las funciones del personal de apoyo siendo una de las mayores barreras para su eficacia. Nosotras creemos, que para que se produzca un cambio real hacia una escuela inclusiva es necesario cambiar los puntos de vista, confiar en el profesorado, crear incentivos para que se desarrollen programas inclusivos y proporcionar recursos, así como, reorganizar los existentes para enseñar para la diversidad. La existencia de dos profesores por aula sería una gran medida de apoyo para todo el alumnado, que se vería beneficiado por poder realizar una enseñanza más personalizada. 

Un claro ejemplo, es el caso de Lucía. Tuvimos la oportunidad de recibir la visita de Lucía, una niña con Síndrome de Maullido de Gato acompañada de sus padres y de su profesor de apoyo, Cecilio. Nos contaron su experiencia de tener una hija con diversidad funcional escolarizada en un centro ordinario. Fueron muchas las cosas que nos llamaron la atención, ya que, fue una charla enriquecedora y muy motivadora. Lo primero que destacamos fue el amor que nos transmitieron. Amor hacía Lucía, amor hacia el trabajo y esfuerzo que están realizando por conseguir todos esos avances, amor en sus palabras, amor por su profesión y amor como padres. Cecilio hizo gran hincapié en transmitirnos la importancia que tiene creernos la palabra INCLUSIÓN. No entenderla como una forma de actuar, sino como una forma de ser, una actitud (con C). Esta actitud no solo debe llevarse a cabo dentro del ámbito educativo y una vez salgamos a la calle olvidarnos. Debe formar parte de nuestra vida y de nuestra forma de pensar. Además, es muy importante que tengamos repercusión en otras personas, es decir, que no sea algo que interioricemos y no compartamos, sino que lo podamos transmitir a los demás, e incluso, intercambiar opiniones y diferentes puntos de vista, con el objetivo de enriquecernos. 

Cecilio y Lucía son un claro ejemplo de que la inclusión existe. Muchas veces vemos esto como algo idílico, que con palabras está muy bien pero luego es imposible llevarlo a la práctica. Sin duda alguna, ha sido una lección de superación. No existen los imposibles, sino personas incapaces.

Cecilio está siendo capaz de crear un aula inclusiva, donde trabaja con todo el alumnado, no exclusivamente con Lucía. No identifican a Cecilio como un profesor de apoyo que se centra en sólo unos pocos, sino, que ambos profesores siguen una línea común sin que haya ninguna desconexión. Lucía está siendo capaz de beneficiarse de un aprendizaje con sus iguales al mismo tiempo que todos sus compañeros también aprenden de ella. Cecilio y Lucía dan como resultado la propia experiencia de que la diversidad enriquece a todos. Han conseguido crear un ambiente donde todos aprenden de todos, donde todos son iguales y diferentes al mismo tiempo, ya que, no se trata de tener derecho a ser iguales, sino de tener igual derecho a ser diferentes. 

Aun así, son muchas las dudas sobre si existe una verdadera inclusión, si son sólo fantasías que finalmente nunca se llevan a cabo, o si son únicamente unos pocos los que pueden acceder a ella. Para ponernos en esta situación, creamos un pequeño debate en clase. Por un lado, los que están a favor del profesor/a dentro del aula inclusiva y, por otro lado, los que están en contra. 

Los argumentos en contra del profesorado de apoyo dentro del aula se centraban en lo que anteriormente comentamos como algo utópico. Defendían que este modelo de apoyo exige un trabajo de dos profesores/as dentro del aula, y esto no resulta a veces fácil. Se producen en muchos casos conflictos, pues muchos/as profesores/as pueden sentir esta situación como amenazante y de intromisión por parte del que entra en su “clase”. De esta manera, si ambos profesores no siguen una línea común en cuanto a objetivos, contenidos, metodología, programas, seguimiento, comunicación y evaluación, el profesorado de apoyo acabaría descolgándose y centrándose únicamente en los alumnos con N.E.E. Al final, el resto de alumnos identificarían que el profesor de apoyo es de estos alumnos con necesidades específicas, por lo que acabaríamos con el carácter sistémico y de interacción, alejándonos de un planteamiento inclusivo. Por otro lado, apoyaban la idea de que si se saca fuera del aula al alumno el apoyo sería más individualizado y, por tanto, más productivo y beneficioso. Por último, se aferraban a la idea de que actualmente el Gobierno no destina los recursos económicos suficientes para poder tener a dos profesores por aula, ya que, únicamente con uno para todo el centro no se podrían atender las demandas de todo el alumnado. 

Es cierto que son argumentos muy fáciles de defender, ya que, es el sistema educativo en el que estamos acostumbrados a vivir e incluso con el que hemos crecido. La mayoría de las veces sentimos miedo a abrirnos hacia los cambios e incluso se utiliza el dicho de “más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer”. Aun así, no son más que excusas de personas que no quieren salir de su “zona de confort”, es decir, permanecer pasivo a las injusticias, a las desigualdades que ocurren a nuestro alrededor y a los sucesos que experimenta a lo largo de su vida.

Por ello, el primer argumento a favor del profesorado de apoyo dentro del aula inclusiva es que el derecho a la educación es mundialmente reconocido. Únicamente con esto debería sobrarnos todo lo demás. Debe ser intolerable que un alumno/a quede excluido del aula y del aprendizaje con sus iguales para recibir apoyo. Tenemos que cambiar este modo de pensar donde es el alumnado el que tiene que adaptarse al currículo ordinario. Debe ser todo lo contrario, el sistema educativo se adaptará siempre al alumnado. Por otro lado, no podemos olvidarnos de todas las personas que intervienen en el proceso de enseñanza-aprendizaje, y que forma lo que conocemos como comunidad educativa. Es cierto que no existen los recursos suficientes para que en cada aula haya dos profesores/as, pero lo que si podemos hacer es pedir ayuda a esa comunidad y formar una verdadera Comunidad de Aprendizaje donde estén implicadas todas las personas que de forma directa o indirecta influyen en el aprendizaje y el desarrollo del alumnado; incluyendo profesorado, familiares, amigos y amigas, vecinos y vecinas del barrio, miembros de asociaciones y organizaciones locales, personas voluntarias, etc. Cualquier persona debe ser bienvenida al centro para poder así aportar su granito de arena. Para conseguir esto, es necesario una buena comunicación. El diálogo, debe ser el marco a partir del cual se lleven a cabo todas las actuaciones de éxito en las comunidades de aprendizaje, ya que, todos aprendemos de las interacciones con otras personas. 

Para terminar, queremos reflexionar sobre esta frase: “La educación no es un gasto, es una inversión”. ¿Preparamos a los estudiantes para el futuro? Mientras que los estudiantes son el 20% de nuestra población, son el 100% de nuestro futuro. De ellos depende la evolución de la sociedad, por lo que invertir en educación es invertir en un buen futuro para todos. 

Bibliografía/Webgrafía:
  • Las Necesidades Específicas de Apoyo Educativo en el marco educativo: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3391386.pdf
  • Guía de Buenas Prácticas en Educación Inclusiva: http://www.aecid.es/Centro-Documentacion/Documentos/Publicaciones%20coeditadas%20por%20AECID/Guia_de_Buenas_Practicas_en_Educacion_Inclusiva_vOK.pdf
  • Educación Inclusiva y las Comunidades de Aprendizaje como alternativa a la escuela tradicional: http://eprints.ucm.es/15853/1/LA_EDUCACI%C3%93N_INCLUSIVA._TFM.pdf
  • El profesorado de apoyo en los centros ordinarios. Nuevas funciones, nuevas contradicciones:  http://revistas.um.es/educatio/article/viewFile/149141/132131

lunes, 3 de octubre de 2016

Aprendizaje Cooperativo

APRENDIZAJE COOPERATIVO




Actualmente, escuchamos de forma continua hablar sobre el aprendizaje cooperativo y su vital importancia en el desarrollo de los estudiantes, así como de los beneficios que se pueden lograr a través de esta forma de trabajo. Pero, ¿qué es el Aprendizaje Cooperativo?

El Aprendizaje Cooperativo consiste en el uso didáctico de grupos reducidos en los cuales, los alumnos/as trabajan juntos para conseguir unos objetivos comunes, de los que son responsables todos los miembros del equipo, al tiempo que se mejora el rendimiento tanto individual como del grupo.

Realmente, podemos conseguir grandes logros a través de dicha técnica, ya que, permite desarrollar ciertas habilidades, destrezas y competencias, imprescindibles para la vida en sociedad y por supuesto, para el mundo laboral debido a la alta demanda de trabajadores capaces de relacionarse y colaborar con otras personas. 

El Aprendizaje cooperativo permite alcanzar objetivos educativos que guardan relación con la adquisición de un pensamiento crítico, un aprendizaje profundo (deep learning), mejorar la eficacia interpersonal (especialmente las habilidades de trabajo en equipo), e incluso desarrollar la autoestima y, al mismo tiempo, la aceptación de las demás personas. 

Sin embargo, esta forma de aprender va a depender completamente de la situación creada por el equipo docente, pudiéndose fomentar un aprendizaje competitivo, donde los compañeros y las compañeras, se convierten en competidores y cuyos objetivos, se consiguen si los demás no los consiguen, por lo que, se fomenta que el alumnado trate de ser más rápido y saber más que el resto. 

También, se puede generar un aprendizaje individualista donde los alumnos consiguen los objetivos independientemente de que los demás lo consigan, únicamente debe aprender del profesor y no molestar a los compañeros.

En cualquiera de los dos casos, ninguno posibilita un aprendizaje activo, participativo, donde los estudiantes desarrollen valores cívicos, importantes para su vida diaria, ni conocen la importancia del trabajo en equipo para un éxito mayor, aunque no quita que no se puedan emplear para conseguir unos objetivos específicos.

Sin embargo, en el Aprendizaje Cooperativo, el alumnado consigue el objetivo planteado solamente si los demás también lo consiguen. Para ello, cada estudiante tiene que aprender lo que se le enseña, además, de contribuir a que lo aprendan sus compañeros y compañeras. Por lo que, en esta forma de trabajo, es imprescindible agrupar a los estudiantes en pequeños equipos, o grandes, en función de la experiencia de los mismos para facilitar las relaciones entre los mismos.

Normalmente, para que el aprendizaje cooperativo sea eficaz, es necesario crear grupos de 4 o 5 personas y heterogéneos, así ninguno de los miembros se queda rezagado y todos se implican por igual. Para asegurar dicha heterogeneidad, el profesor puede ayudarse de la creación de una lista compuesta por tres columnas. En la primera columna se colocan los nombres de los estudiantes con mayor nivel frente al resto, en el segundo los que tienen un nivel medio y los de la tercera columna, bajo. A continuación, el maestro escoge un alumno de la primera columna, dos de la segunda, y uno de la tercera, para crear de esta manera el primer equipo. Más adelante, conforme los estudiantes vayan aprendiendo a trabajar en grupo, los equipos podrán ir creciendo. Si nos encontramos con un grupo-clase con dificultades para cooperar, podemos comenzar por parejas e ir añadiendo componentes respetando la heterogeneidad. No obstante, es importante tener en cuenta las relaciones que existe entre el alumnado, ya que, dependiendo del manejo de la cooperación, podrá ser un grave obstáculo en el aprendizaje. Es cierto, que nos tenemos que tomar un tiempo, que es necesario para conocer a nuestro alumnado y así poder dar forma a los grupos cooperativos, que podrán ir variando en función de las NEE que presenten, y sobre todo, observando en que grupo cada niño o niña puede evolucionar y desarrollarse mejor y puede ser útil su presencias para el resto de iguales. 

Además, es necesario que cada miembro del grupo adopte un rol, entre los que se pueden encontrar: portavoz, secretario, material, y coordinador, etc. Estos roles pueden variar en función de las necesidades de cada grupo y del número de integrantes de los equipos. De esta manera, se trabaja la autonomía, la responsabilidad, entre otras cosas. Además, dichos roles les otorgan un valor a cada niño o niña dentro del propio grupo, lo que, les da una mayor confianza en sí mismos, por lo que, su autoestima se ve mucho más reforzada y trabajan mucho mejor, ya que, se siente mejor, porque, no existen diferencias entre unos y otros. 

Por otro lado, el maestro o la maestra, adopta el papel de mediador o guía durante el proceso de aprendizaje del alumnado, respondiendo con preguntas a las dudas de los estudiantes, además, de promover la interacción entre los mismos con el fin de encaminarles, de esta manera, hacia una solución.

También encontramos diferente técnicas que promueven el trabajo cooperativo como puede ser el Rompecabezas, en el que se presenta un tema al grupo y se reparte la lección en partes. Cada miembro del grupo se responsabiliza de uno de los apartados y se reúne con los miembros de otros grupos que tienen la misma tarea que él. Este segundo grupo recibe el nombre de «especialistas». Una vez comprendido y analizado el tema, cada miembro del grupo de especialistas, vuelven a su equipo original para explicar a sus compañeros su parte del tema y entre todos poder aportarse los conocimientos adquiridos y que todos puedan aprender de todos, que es uno de los objetivos principales del Aprendizaje Cooperativo. Además, existen otras técnicas como pueden ser: los Grupos de investigación, Equipos de aprendizaje por divisiones, etc., que también son estrategias muy resolutivas que permiten trabajar la cooperación, empatía, trabajo en equipo, entre iguales. 

Para concluir, creemos que es necesario fomentar el Aprendizaje Cooperativo en las aulas debido a la diversas ventajas que ofrece, como puede ser la posibilidad de que los estudiantes puedan exponer otras perspectivas y alternativas, compartir e intercambian ideas. También promueve el aprendizaje profundo frente al superficial y memorístico. Incluso, facilita el apoyo mutuo entre compañeros/as, permitiendo a los estudiantes aprender los unos de otros. Por lo que también hace posible la inclusión educativa en el aula, ya que, dicho apoyo permite a los alumnos con necesidades educativas específicas (NEE) recibir de sus compañeros/as, la ayuda necesaria de tal manera que, pueden pasar más tiempo en el aula de referencia y menos con los especialistas (PT, AL) fuera de ella. 

Si trabajemos a través de la cooperación, podemos llegar a conseguir ciudadanos autónomos, críticos, respetuosos, tolerantes, que valoren a sus iguales por lo que son y no por lo que sociedad quieren que sean.

Bibliografía/Webgrafía:

  • BIAIN SALABERRÍA, I., CUTRÍN PÉREZ, C., ELCARTE ELCARTE, M., ETXANIZ GOÑI, M., FRESNEDA JÁTIVA, J., ÚRIZ BIDEGÁIN, N. and ZUDAIRE MORRÁS, E. (20176). EL APRENDIZAJE COOPERATIVO. Unidad Técnica de Diseño y Desarrollo Curricular: https://moodle.uam.es/pluginfile.php/1038494/mod_resource/content/0/AprendizajeCooperativoYNEE%5B1%5D.pdf 
  • El Trabajo Cooperativo como Metodología para la Escuela Inclusiva.(1999).Recapacita; https://moodle.uam.es/pluginfile.php/1038493/mod_resource/content/0/trabajo_cooperativo.pdf
  • Pujolàs Maset, P. (2003). EL APRENDIZAJE COOPERATIVO: ALGUNAS IDEAS PRÁCTICAS. 1st ed.