lunes, 3 de octubre de 2016

Aprendizaje Cooperativo

APRENDIZAJE COOPERATIVO




Actualmente, escuchamos de forma continua hablar sobre el aprendizaje cooperativo y su vital importancia en el desarrollo de los estudiantes, así como de los beneficios que se pueden lograr a través de esta forma de trabajo. Pero, ¿qué es el Aprendizaje Cooperativo?

El Aprendizaje Cooperativo consiste en el uso didáctico de grupos reducidos en los cuales, los alumnos/as trabajan juntos para conseguir unos objetivos comunes, de los que son responsables todos los miembros del equipo, al tiempo que se mejora el rendimiento tanto individual como del grupo.

Realmente, podemos conseguir grandes logros a través de dicha técnica, ya que, permite desarrollar ciertas habilidades, destrezas y competencias, imprescindibles para la vida en sociedad y por supuesto, para el mundo laboral debido a la alta demanda de trabajadores capaces de relacionarse y colaborar con otras personas. 

El Aprendizaje cooperativo permite alcanzar objetivos educativos que guardan relación con la adquisición de un pensamiento crítico, un aprendizaje profundo (deep learning), mejorar la eficacia interpersonal (especialmente las habilidades de trabajo en equipo), e incluso desarrollar la autoestima y, al mismo tiempo, la aceptación de las demás personas. 

Sin embargo, esta forma de aprender va a depender completamente de la situación creada por el equipo docente, pudiéndose fomentar un aprendizaje competitivo, donde los compañeros y las compañeras, se convierten en competidores y cuyos objetivos, se consiguen si los demás no los consiguen, por lo que, se fomenta que el alumnado trate de ser más rápido y saber más que el resto. 

También, se puede generar un aprendizaje individualista donde los alumnos consiguen los objetivos independientemente de que los demás lo consigan, únicamente debe aprender del profesor y no molestar a los compañeros.

En cualquiera de los dos casos, ninguno posibilita un aprendizaje activo, participativo, donde los estudiantes desarrollen valores cívicos, importantes para su vida diaria, ni conocen la importancia del trabajo en equipo para un éxito mayor, aunque no quita que no se puedan emplear para conseguir unos objetivos específicos.

Sin embargo, en el Aprendizaje Cooperativo, el alumnado consigue el objetivo planteado solamente si los demás también lo consiguen. Para ello, cada estudiante tiene que aprender lo que se le enseña, además, de contribuir a que lo aprendan sus compañeros y compañeras. Por lo que, en esta forma de trabajo, es imprescindible agrupar a los estudiantes en pequeños equipos, o grandes, en función de la experiencia de los mismos para facilitar las relaciones entre los mismos.

Normalmente, para que el aprendizaje cooperativo sea eficaz, es necesario crear grupos de 4 o 5 personas y heterogéneos, así ninguno de los miembros se queda rezagado y todos se implican por igual. Para asegurar dicha heterogeneidad, el profesor puede ayudarse de la creación de una lista compuesta por tres columnas. En la primera columna se colocan los nombres de los estudiantes con mayor nivel frente al resto, en el segundo los que tienen un nivel medio y los de la tercera columna, bajo. A continuación, el maestro escoge un alumno de la primera columna, dos de la segunda, y uno de la tercera, para crear de esta manera el primer equipo. Más adelante, conforme los estudiantes vayan aprendiendo a trabajar en grupo, los equipos podrán ir creciendo. Si nos encontramos con un grupo-clase con dificultades para cooperar, podemos comenzar por parejas e ir añadiendo componentes respetando la heterogeneidad. No obstante, es importante tener en cuenta las relaciones que existe entre el alumnado, ya que, dependiendo del manejo de la cooperación, podrá ser un grave obstáculo en el aprendizaje. Es cierto, que nos tenemos que tomar un tiempo, que es necesario para conocer a nuestro alumnado y así poder dar forma a los grupos cooperativos, que podrán ir variando en función de las NEE que presenten, y sobre todo, observando en que grupo cada niño o niña puede evolucionar y desarrollarse mejor y puede ser útil su presencias para el resto de iguales. 

Además, es necesario que cada miembro del grupo adopte un rol, entre los que se pueden encontrar: portavoz, secretario, material, y coordinador, etc. Estos roles pueden variar en función de las necesidades de cada grupo y del número de integrantes de los equipos. De esta manera, se trabaja la autonomía, la responsabilidad, entre otras cosas. Además, dichos roles les otorgan un valor a cada niño o niña dentro del propio grupo, lo que, les da una mayor confianza en sí mismos, por lo que, su autoestima se ve mucho más reforzada y trabajan mucho mejor, ya que, se siente mejor, porque, no existen diferencias entre unos y otros. 

Por otro lado, el maestro o la maestra, adopta el papel de mediador o guía durante el proceso de aprendizaje del alumnado, respondiendo con preguntas a las dudas de los estudiantes, además, de promover la interacción entre los mismos con el fin de encaminarles, de esta manera, hacia una solución.

También encontramos diferente técnicas que promueven el trabajo cooperativo como puede ser el Rompecabezas, en el que se presenta un tema al grupo y se reparte la lección en partes. Cada miembro del grupo se responsabiliza de uno de los apartados y se reúne con los miembros de otros grupos que tienen la misma tarea que él. Este segundo grupo recibe el nombre de «especialistas». Una vez comprendido y analizado el tema, cada miembro del grupo de especialistas, vuelven a su equipo original para explicar a sus compañeros su parte del tema y entre todos poder aportarse los conocimientos adquiridos y que todos puedan aprender de todos, que es uno de los objetivos principales del Aprendizaje Cooperativo. Además, existen otras técnicas como pueden ser: los Grupos de investigación, Equipos de aprendizaje por divisiones, etc., que también son estrategias muy resolutivas que permiten trabajar la cooperación, empatía, trabajo en equipo, entre iguales. 

Para concluir, creemos que es necesario fomentar el Aprendizaje Cooperativo en las aulas debido a la diversas ventajas que ofrece, como puede ser la posibilidad de que los estudiantes puedan exponer otras perspectivas y alternativas, compartir e intercambian ideas. También promueve el aprendizaje profundo frente al superficial y memorístico. Incluso, facilita el apoyo mutuo entre compañeros/as, permitiendo a los estudiantes aprender los unos de otros. Por lo que también hace posible la inclusión educativa en el aula, ya que, dicho apoyo permite a los alumnos con necesidades educativas específicas (NEE) recibir de sus compañeros/as, la ayuda necesaria de tal manera que, pueden pasar más tiempo en el aula de referencia y menos con los especialistas (PT, AL) fuera de ella. 

Si trabajemos a través de la cooperación, podemos llegar a conseguir ciudadanos autónomos, críticos, respetuosos, tolerantes, que valoren a sus iguales por lo que son y no por lo que sociedad quieren que sean.

Bibliografía/Webgrafía:

  • BIAIN SALABERRÍA, I., CUTRÍN PÉREZ, C., ELCARTE ELCARTE, M., ETXANIZ GOÑI, M., FRESNEDA JÁTIVA, J., ÚRIZ BIDEGÁIN, N. and ZUDAIRE MORRÁS, E. (20176). EL APRENDIZAJE COOPERATIVO. Unidad Técnica de Diseño y Desarrollo Curricular: https://moodle.uam.es/pluginfile.php/1038494/mod_resource/content/0/AprendizajeCooperativoYNEE%5B1%5D.pdf 
  • El Trabajo Cooperativo como Metodología para la Escuela Inclusiva.(1999).Recapacita; https://moodle.uam.es/pluginfile.php/1038493/mod_resource/content/0/trabajo_cooperativo.pdf
  • Pujolàs Maset, P. (2003). EL APRENDIZAJE COOPERATIVO: ALGUNAS IDEAS PRÁCTICAS. 1st ed.

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