lunes, 19 de diciembre de 2016

El liderazgo y la educación inclusiva

EL LIDERAZGO Y LA EDUCACIÓN INCLUSIVA

Antes de comenzar a leer los diferentes textos y tratar el tema de liderazgo, queremos aportar nuestro punto de vista sobre este tema. Nuestras dudas eran muchas, ya que, la palabra “líder” en el ámbito educativo y, más aún, en una escuela inclusiva nos parecía un poco contradictoria. ¿Cómo el liderazgo puede buscar la inclusión? Esto puede ser porque asociamos la palabra líder a “poder”, “control”, como puede ser en una empresa, en el ejército y no dentro de un colegio. Esto nos hizo plantearnos que tenemos un concepto de liderazgo erróneo y que no se corresponde con lo que verdaderamente es.

En realidad, siempre está la existencia de un líder natural, es decir, una persona que por su carácter o personalidad atrae al resto, posiblemente en busca de “retroalimentación”. Por eso, nos hizo replantearnos dentro de un colegio, ¿Quién es el líder? ¿Es el equipo directivo? o ¿El profesorado dentro del aula?, ¿Existe liderazgo compartido o solo se ciñe a una persona?, ¿Todos somos líderes de/en algo? Creemos que todas nuestras dudas previas han podido ser resueltas después de la lectura de los textos.

Como hemos podido comprobar, se han realizado varios estudios a profesores/as y los resultados constatan que éstos vinculan el liderazgo al equipo directivo. Por lo que, nuestras ideas no son aisladas, sino que, es un pensamiento generalizado, como consecuencia de una larga trayectoria del modelo educativo tradicional. Además, el profesorado participante, defendía que el liderazgo del equipo directivo debe centrarse en conseguir suficientes recursos y hacer de ellos una buena gestión.

Al leer varios de los textos, nos hemos dado cuenta de que realmente el término liderazgo sí que tiene relación con la inclusión. El equipo directivo, ya no ejercerá esa posición de liderazgo, sino que cede responsabilidades tanto al profesorado como a las familias o al alumnado, para crear un liderazgo compartido (que el equipo directivo sea considerado un líder de líderes). Una característica de este liderazgo compartido, es que cada uno tiene responsabilidades, por ejemplo, el/la líder crea visión y estrategias de alcance futuro mientras que el gestor/a produce planes y planifica para producir resultados. A raíz de estas ideas, surgió el término de liderazgo inclusivo; aunque no todos los estilos de liderazgo son efectivos para una cultura inclusiva, por lo que hay que estar dispuestos a cambiar de un estilo de liderazgo a otros y llevar a cabo aquellas estrategias que mejor funcionen.

Esto nos hace pensar sobre la importancia de que la escuela esté en continuo cambio, es decir, “renovarse o morir”. Para ello, toda la comunidad educativa debe tener una formación permanente y constante. Además, los cambios en la estructura y organización de los centros también influyen decisivamente en el liderazgo que ejerce el equipo directivo. 

La perspectiva de la diversidad, cuestiona el concepto inicial de liderazgo, ya que, para que esto se cumpla, el equipo directivo, debe generar acciones encaminadas a que se genere una educación inclusiva. Para ello el liderazgo tiene como objetivo la construcción de una cultura inclusiva donde el profesorado y el resto de los miembros que intervienen en la comunidad educativa sean un modelo a seguir. Este liderazgo viene influenciado por tener una perspectiva del centro como un lugar de aprendizaje, en el que se incentiva el desarrollo profesional en todos los aspectos, especialmente en la promoción y gestión de metodologías activas.

Ahora la pregunta que nos cuestionamos es: ¿Cómo podemos crear una cultura inclusiva? El equipo directivo inclusivo del centro, juega un papel fundamental en la creación de la cultura de la inclusión. Creemos que es necesario que posea unos conocimientos específicos sobre atención a la diversidad y educación inclusiva, para poder transmitirlo a toda la comunidad escolar y convertirse en un mediador entre el profesorado para propiciar procesos de colaboración en la planificación y la enseñanza. Esto supone, por parte del líder (equipo directivo inclusivo), establecer una adecuada comunicación entre todos los miembros de la comunidad educativa, por lo tanto, la preparación profesional del director/a en todos los ámbitos que estén relacionados con la educación, es fundamental, para fomentar un liderazgo inclusivo.

Hemos podido observar que otras tareas del líder dentro de una escuela inclusiva están relacionadas con rediseñar la organización. La organización de la escuela deber ser flexible y adaptada al entorno de tal forma que facilite el trabajo de toda la comunidad educativa. El líder debe proporcionar una organización que facilite el trabajo, que permita el mayor desarrollo de las motivaciones y de las capacidades de los miembros de la escuela y que establezca una relación de la escuela con su entorno y de la familia con la comunidad. Las comunidades escolares inclusivas, se alcanzan cuando familias, alumnado, profesorado y equipo directivo entablan lazos de amistad y compromiso.

La mejora de la calidad educativa, está estrechamente relacionada con los modelos de liderazgo, ya que, el liderazgo pedagógico o compartido es uno de los medios fundamentales para mejorar dicha calidad educativa. Estos tipos de liderazgo coinciden en estimar al profesor/a como instrumento clave de la mejora de la enseñanza y el aprendizaje, y mantienen como uno de los principales objetivos de su trabajo el lograr su desarrollo profesional.

La participación del profesorado es un punto clave dentro de la mentalidad de liderazgo compartido, ya que, por razones de eficacia, el equipo directivo no puede llegar a todo únicamente con su trabajo; y por razones de eficiencia, el buen profesorado es el experto sobre la enseñanza y el aprendizaje. Además, cuando el equipo docente, con su aportación, influyen más allá de las clases a otros profesores/as, familias y otros agentes educativos, ya están ejerciendo su liderazgo.

De esta manera, podemos encontrar dos modos de comprender el liderazgo del profesorado: liderazgo en el aula y liderazgo en el contexto educativo. No son dos perspectivas incompatibles, ya que, podrían verse el aula y el contexto como dos caras de la misma moneda.

El liderazgo del profesorado debe estar guiado por un propósito moral con el fin de conseguir los objetivos educativos utilizando los recursos del aula. Este proceso de influencia del profesorado líder en el aula discurre en el sentido de crear unas condiciones en el grupo de alumnos/as que favorezcan el aprendizaje y sirviendo como modelo a su alumnado. La confianza del profesorado hacia su alumnado genera responsabilidad por parte de éstos, además de promover la participación y desarrollar su creatividad, ejerciendo un control mínimo necesario. Por tanto, el elemento emocional tiene un papel relevante como favorecedor de la actitud del líder, es decir, es producto de querer hacer las cosas bien.

Este liderazgo por parte del docente no suple o ignora el liderazgo directivo, sino que, al contrario, lo complementa; como hemos mencionado anteriormente, la función del equipo directivo debe contribuir a crear condiciones y capacidad para que cada miembro del profesorado llegue a ser líder.

Por otro lado, además de entender como líder, al director/a o profesor/a de una escuela, también podemos encontrar a estudiantes que reúnan estas mismas características, pudiendo ser tanto líderes positivos como líderes negativos.

Aquellos que son considerados como líderes negativos se corresponden con el tipo de alumnado que fomenta el desorden o el caos dentro del aula, influenciando al resto de sus compañeros/as en la ejecución de malas actitudes, lo que genera problemas de conducta por parte del líder y sus iguales. 

Sin embargo, también encontrarnos con la figura del líder positivo, quien se caracteriza por emplear su personalidad, buenas aptitudes, convirtiéndose en un modelo a seguir por sus compañeros y compañeras.

Para conseguir desarrollar líderes positivos/as, es necesario que el profesorado estimule a los estudiantes a través de actividades que potencien el sentido crítico de los niños y niñas, la capacidad para argumentar, etc., por ejemplo: por medio de debates, asambleas, realizando trabajos cooperativos… para ello, es imprescindible, que el profesorado, a su vez, les enseñe la importancia de la escucha activa, para después poder rebatir o contrastar ideas. Es importante, que el profesorado sea un modelo a seguir, escuchando a sus estudiantes durante el proceso de enseñanza - aprendizaje.

También, es necesario que el equipo docente ceda responsabilidades al alumnado dentro del aula, con el fin de desarrollar su autonomía y se vean obligados a establecer relaciones con sus iguales para mejorar el funcionamiento de la clase, haciendo uso de las habilidades sociales y emocionales. Incluso, el profesorado debe ceder la responsabilidad de organizar o planificar un pequeño evento, como, por ejemplo: un amigo invisible en navidad, festividad de halloween, carnavales, etc., donde el alumnado tenga que tomar decisiones, buscar información para obtener ideas; mientras se pueden tener reuniones con el equipo docente y sus compañeros/as, donde se realice una retroalimentación en el que se explique al encargado/a qué aspectos tiene que mejorar la próxima vez, qué elementos debe tener en cuenta, etc. De esta forma, se consigue potenciar en ellos: la autonomía, la autoestima, seguridad, capacidad de prevención, organización y planificación.

Además, es necesario que desarrollen por otro lado, la empatía, lo que podría potenciar a través de: juegos de roles u otros juegos que impliquen las habilidades emocionales.

Asimismo, el profesorado debe dejar al alumnado que se ayude entre ellos, realizando tutorías entre iguales, grupos cooperativos, etc., ya que, un buen líder, también trata de acompañar a sus compañeros/as en su aprendizaje, dando explicaciones sobre aquellos aspectos que no consiguen entender.

Por otro lado, a la hora del trabajo en equipo, es importante determinar las responsabilidades que debe adoptar cada uno, es decir, su rol dentro del equipo; con el fin de evitar que el alumnado más capaz, tome los roles de liderazgo y hagan lo más importante, mientras que el resto dejan que lo hagan los demás. El fin, al que debemos aspirar como profesorado líder, es que, si el alumnado líder dentro del grupo quiere triunfar como equipo, deberá animar a sus iguales a hacerlo bien y ayudarles a que así sea. Por ejemplo, estos alumnos/as podrán explicar muy bien las ideas difíciles a sus compañeros/as. Con este aprendizaje cooperativo están motivados para ayudarse entre sí y aprender mutuamente. Lo más importante es que se están ayudando a triunfar no a fracasar.

Por último, consideramos que el liderazgo inclusivo, debe ser llevado a cabo por un equipo directivo comprometido con los valores de la inclusión y con la responsabilidad, aceptando de que todo el alumnado debe aprender y participar de la vida académica y social del centro. Su estilo de dirección debe caracterizarse por incentivar a las distintas personas que están implicadas en la educación de los estudiantes de un centro a participar tanto en las prácticas educativas como en el liderazgo.

Para concluir, hemos podido comprobar que el liderazgo inclusivo proporciona el apoyo necesario y permite que todos los miembros de la comunidad educativa se sientan igual de valorados (liderazgo compartido) y, por lo tanto, no se enfatiza en sus diferencias, sino, que se pretende evitar la exclusión, haciendo que todos se sientan partícipes dentro del marco educativo. Esto a su vez, permite mejorar el desempeño de las funciones que tiene cada miembro en la comunidad educativa, fortaleciendo sus capacidades e intentando enfocar la educación como un proceso repartido y colaborativo, donde todos se sientan protagonistas.


Bibliografía/Webgrafía: 
  • Apuntes de la asignatura de la mención de Pedagogía Terapéutica de Apoyo, asesoramiento y trabajo colaborativo para la inclusión educativa 4º del Grado de Magisterio de Educación Primaria.

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